Sabía que llegar a Cuzco sería un reto, primero por la distancia de más de mil kilómetros con Lima y segundo por buscar un carro que fuera directo. Así comenzó la travesía desde el jueves salimos de Lima, intentando llegar a Nazca que es a 7 horas, pero fue muy difícil llegamos hasta Ica, buscamos hospedaje y pasamos la noche allí para descansar y continuar ruta hasta Nazca.
El viernes seguimos la travesía, pero se ponía más difícil pedir aventon, la mayoría de conductores decian que tenían prohibido llevar pasajeros y otros nos decían, no simplemente porque no querían, así paso dos horas hasta que Juan nuestro conductor paro y nos llevó, el camino era hasta Nazca, la.ruta con el fue muy divertida, aún recuerdo que parecía que tuviera una lista de chequeo sobre los cosas que habían en Perú, para saber si Colombia también las tenía, desde marcas de leche, jugos, bancos, gaseosas, cervezas, habían cosas que ni sabíamos.
Nuestro viaje terminó a las afueras de Nazca. Allí almorzamos y seguimos, no sabíamos que nos faltaba tanto, hasta que vimos que nuestro avance en kilómetros era de una tercera parte del camino completo hasta cusco y hacer autoestop se ponía muy difícil, allí nos tomó 3horas y media que nos pararan, hasta que un ángel decidió parar sin siquiera nosotros levantar el pulgar, el nos vio y paro de una. Así que bueno, fue una felicidad que nos levantaran después de tanta espera.
Cuando Luis nos recogió nos dijo que sólo iba hasta puquio,que ahi si es la mitad del recorrido, pero llegariamos de noche, es decir no íbamos llegar aún a Cusco. Y bueno comenzamos a pensar que era mejor hospedarnos o irnos en bus, pero Luis que es un ángel, nos dio hospedaje en la misma habitación que el se quedaba y a la vez nos invitó a comer, fue la mejor oferta que pudo habernos hecho.
Ese viernes en la noche descansamos y madrugamos a continuar el recorrido. Desde las 7 del sábado estuvimos a las afueras del frío puquio para seguir haciendo autostop y después de 20 minutos apareció Fidel, aunque lo pensó mucho para decir que si, al final accedió y de ahí comenzó la felicidad y la ansiedad pues el camino aún era largo pero sentíamos que estábamos muy cerca, el recorrido duró todo el día del sábado casi que sólo haciendo paradas para almorzar. Puquio esta a 6 horas de Cuzco, pero en un camión de carga pesada te puede tomar el doble, a las 8 de la noche, aún faltaba casi dos horas para llegar a Cuzco y Fidel había decidido parar a descansar en su camión, ahi tenía cama y podía dormir. Nosotros quedamos casi que en la mitad de la nada, pues para el pueblo más cercano estábamos a 10 minutos en carrp, así que la.opción era quedarnos con Fidel o seguir la ruta.
Después de una hora decidimos que queríamos llegar a Cuzco y viendo la hora podríamos estar allí antes de la media noche, así que paramos en la carretera y comenzamos a esperar algún carro o bus, paso una hora y ya nos dábamos por vencidos hasta que paso un auto pequeño que nos llevó por 10/soles a cada uno.
Fue así como logramos llegar a Cuzco después de tres días, 6 camiones, 3 carros, una travesía con unos paisajes increíbles, animales silvestres por todo el camino, puestas de sol hermosas, realmente el camino fue bello.
domingo, 20 de septiembre de 2015
A cuzco!
Un mes en ruta
Cumpliendo un mes en la ruta por suramerica, hoy hace un mes, muerta de miedo, lloraba, sentía mil cosas respecto a lo que es correcto o no. Dejar mi confort, dejar lo fijo por lo incierto, vaya que es difícil. Hoy puedo decir que es lo mejor que me ha pasado, que la vida es eso, vivir cada día intensamente y pensando en el aquí y ahora, así fue que me embarque en este Viaje, sin saber lo bello que me esperaba. Cada momento, cada persona, cada lugar, el cielo tan distinto de cada ciudad, el conocerme más, el profundizar sobre mi vida, sobre lo hermoso que tengo en Colombia y lo bello que estoy logrando acá, el reconocer que ser feliz es más fácil de lo que parece, que menos es más, que te llenas de cosas que sólo te atan, que hay momentos que valen más que todo el dinero del mundo.
Medirme, adaptarme, tolerar, aceptar, agradecer, agradecer y agradecer, por lo mucho que día a día tengo, por que de pronto lo más bello es tener donde pasar una noche, protegerte del frio o la lluvia, que tu estómago este llenito y tu corazón sonríente.
Y que sí el viaje es sola, pero sola nunca he estado.