domingo, 24 de febrero de 2013

Cuando éramos niños

Tener a mi mamá conmigo ha sido en realidad una recarga de energía fantástica.
Después de 2 años lejos de ella, compartir con ella es algo maravilloso.
Hace poco días sacamos fotografías de cuando era pequeña y me encontré con esta divinura,
Ver esa cara de inocencia me hizo recordar cuando mi mayor preocupación era encontrar ese bendito oso que me acompaña y pues de lo feliz que fui de niña, traviesa por cierto.

Ahora uno se complica más la vida, me hace pensar que crecer es una trampa, pero no en realidad la trampa las pone uno, quien se llena de maricadas es uno y quien se aferra a pendejadas es uno.

El ser grande es aburridisimo, nada te sorprende, nada es nuevo, como que ya todo está inventado.
Sin embargo tenemos la decisión de cambiar esa vida aburrida de adultez por un poquito de actitud de cuando éramos niños.

Desde la crisis

Hace poco terminé un seminario sobre la comunicación de crisis y desde que termine mi mente siempre está pensando en las formas de reaccionar frente a las crisis que viven las empresas, en realidad ese tema me parece muy interesante y donde hay un amplio campo de acción.

Sin embargo lo más complicado es cuando uno pasa por una crisis y más cuando estas llegan sorpresivamente donde como que te quedas sin piso y quizás sientes que todo se viene abajo, toda tu energía esta puesta en esa situación y todos los días piensas en algo distinto dentro de las posibilidades que hay para poder resolverla.

Y a veces todos los ambientes se tornan tan pesados; casa, trabajo, amigos que no queda más sino relajarse y transformar todo.
En ocasiones la solución es más imple de lo que parece los complicados somos nosotros.
Por eso mi punto de vista es; Todo pasa y todo llega, soltarse, dejar ir si es necesario y abrazarse a la vida eso es lo que queda.

Les comparto este vídeo genial de Jorge Drexler.